Los más pequeños de nuestro colegio vivieron con gran entusiasmo el Vía Crucis junto a la tía Rosita, quien con dedicación y cariño les narró lo sucedido en cada estación.
Fue una instancia de aprendizaje profundo, donde los niños no solo conocieron el significado del Vía Crucis, sino que también cultivaron valores como el respeto, la empatía y la reflexión. La participación activa y el relato cercano de la tía Rosita transformaron el Vía Crucis en una experiencia vivencial que quedará en la memoria de nuestros estudiantes.
Este encuentro fue, además, un momento de comunidad y crecimiento espiritual, que nos recuerda la importancia de transmitir nuestras tradiciones con amor y sencillez.